Evaluación y competencias
Uno de los factores de motivación más relevantes para el
aprendizaje es la evaluación. Cada
actividad ofrece a los estudiantes la oportunidad de conocer cuáles son sus
resultados de aprendizaje en lo que se refiere al qué se ha aprendido y al cómo habría podido hacerse. Cualquier
proceso de evaluación debería ser diseñado teniendo en cuenta este principio
básico. En un sistema de evaluación por
competencias, los evaluadores hacen valoraciones según las evidencias
obtenidas de diversas actividades de aprendizaje, que definen si un estudiante
alcanza o no los requisitos recogidos por un conjunto de indicadores, en un determinado grado. Una evaluación
por competencias asume que pueden establecerse indicadores posibles de alcanzar
por los estudiantes, que diferentes actividades de evaluación pueden reflejar
los mismos indicadores y que los evaluadores pueden elaborar juicios fiables y
válidos sobre estos resultados de aprendizaje (McDonald y otros, 2000).
Por otro lado, debe tenerse en cuenta, como mencionan
Struyven y De Meyst (2010), que:
Las competencias representan un potencial para el comportamiento y no
el comportamiento en sí. Si en realidad las competencias se ponen en práctica o
no, depende de las circunstancias.
Situaciones auténticas en el proceso evaluativo
La evaluación por
competencias ofrece nuevas oportunidades a los estudiantes al generar
entornos significativos de aprendizaje que acercan sus experiencias académicas
en la sociedad en la cual se desarrollan, y donde pueden desarrollar una serie
de capacidades integradas y orientadas a la acción, con el objetivo de ser
capaces de resolver problemas prácticos o enfrentarse a situaciones auténticas. Estas competencias están compuestas por un
conjunto de estructuras de conocimiento,
así como habilidades cognitivas, interactivas y afectivas, actitudes y valores, que son necesarias para la
ejecución de tareas, la solución de problemas y un desempeño eficaz en una
determinada profesión, organización, posición o rol (Wesselink y otros, 2003). ¿La evaluación es igual a recoger evidencias?
La evaluación necesita ser considerada como un proceso de
recogida de evidencias (a través de actividades de aprendizaje) y de
formulación de valoraciones sobre la medida y la naturaleza del progreso del
estudiante, según unos resultados de aprendizaje esperados.
La evaluación de competencias socioculturales es
particularmente delicada por diversas razones. La descripción de competencias culturaledesarrollo de sus potencialidades
en diversos ámbitos de la acción humana. Por lo tanto, determinan la necesaria relación entre los componentes conceptuales
desarrollados en el currículo educativo y su capacidad de aplicación en el
contexto social de desarrollo, de manera que la capacidad de abstracción del
mismo permitirá un mayor aprendizaje de los educandos.
s en el aprendizaje hace un llamado a una interacción entre las disciplinas recientes tales como la sociología, la antropología y sólo recientemente esas disciplinas tienen relaciones sistemáticas entre ellas, su análisis pertinente permite dictaminar a través del estudio del hombre y sus relaciones la manera más eficaz de lograr el
¿Qué elementos determina la capacidad de los estudiantes para aplicar sus competencias?
La perspectiva
interdisciplinaria aportada por las ciencias sociales aparece inconturnable
para describir con rigor ese campo. Esta ambigüedad se da en la doble
pertenencia disciplinaria evocada por el tema sociocultural. Se trata por lo
tanto de sacar de allí las especificidades de cada disciplina, lo cual
determina su coherencia. Dentro de los sistemas educativos, la evaluación explícitamente cualitativa
de las competencias es reciente y los trabajos y los pasos dados en ese sentido
van en contracorriente de la tradición educativa que funciona espontáneamente
sobre una evaluación cuantitativa de los
conocimientos. Toda evaluación del aprendizaje suceptible de reflejar la
personalidad de los estudiantes o su desarrollo psicológico en otros campos diferentes
al cognitivo, destaca la cuestión de la responsabilidad ética o moral; esta
evaluación corre el riesgo de imponer un marco de valores ideológicamente
construido.
Entonces, la evaluación por competencias desde el enfoque
socio-cultural ¿es pedagógicamente eficaz, eficiente y pertinente?
Referencias bibliográficas
- · McDonald, R. y otros (2000). Nuevas perspectivas sobre la evaluación. Boletín Técnico Interamericano de Formación Profesional, n.º 149, pp. 41-72. Disponible en: www. oitcinterfor.org/sites/default/files/file_articulo/rodajog.pdf, [consulta: junio de 2016].
- · Tobón, Sergio (2006). Competencias, calidad y educación superior. Bogotá: Magisterio.
- · Tobón, Sergio (2005). Formación basada en competencias. Pensamiento complejo, diseño curricular y didáctica. Bogotá: Ecoe Ediciones.